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La jaculatoria ”Bendita y alabada sea la hora en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Por siempre sea bendita y alabada” se escucha desde hace decenas de años en la Plaza del Pilar.Todos los zaragozanos que pasan en esos momentos por delante de la Basílica le dedican a la Virgen unos segundos de su tiempo. Es una bella tradición que recordamos desde nuestra infancia.

Sin embargo, han aparecido unas personas nada democráticas que desean que esta tradición desaparezca, como quieren que no haya rastro de nada que les suene a religión. Son como los vampiros que huyen al ver la cruz. Respeto a quien no tenga ninguna creencia, pero pido que respeten la mía. Serían capaces de pedir en Irán, que no se llamase a la oración desde el minarete de la mezquita.

Espero que reflexionen y que respeten a todas las religiones que en el mundo existen. Recordar como hubo un tiempo en Zaragoza en que musulmanes, judíos y cristianos convivían en paz y respetaban sus cultos.