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Pasear por el Casco Histórico siempre es un doble placer porque disfrutas con su patrimonio y con la sabiduría de sus vecinos.

 Recorrer el Mercado Central es entrar en un mundo en el que los colores y los olores de los estupendos productos que allí se ofrecen te llevan a recordar tu infancia o a descubrir la variedad de culturas que habitan este barrio.

Debemos trabajar para que el Casco Histórico vuelva a ser lo que fué, un barrio familiar, rico en cultura, que sabe acoger a todas las personas que deciden vivir en sus calles en paz, que está orgulloso de sus tradiciones, que respeta a todas las religiones y que siempre será la cuna donde nació la actual Zaragoza.