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Hoy hace doscientos años que nuestro Casco Histórico quedó en gran parte destruido por un feroz ataque del ejército francés y de lo que fue el inicio de la victoria del pueblo de Zaragoza en el glorioso primer sitio de nuestra Guerra de la Independencia. La Asociación Cultural Los Sitios nos narra como ocurrieroon los sucesos del 4 de agosto de 1808:

“El 1 de agosto comienza una nueva y más intensa preparación artillera y quince mil franceses se preparan para el gran asalto. Durante tres días continúa el bombardeo, causando pavor entre los habitantes e inmensos daños en las endebles tapias que circundaban la ciudad. Por fin, el Cuatro de Agosto al mediodía se produce el ataque a través de las brechas de Santa Engracia, Torre del Pino y Puerta del Carmen. Los asaltantes consiguen ocupar algunas casas en los inicios de las calles Azoque y Santa Engracia, pero son detenidos por las piezas ligeras enfiladas en el otro extremo, en el Coso. Una vez dentro de la ciudad y siguiendo las reglas de la guerra, Verdier exige la rendición con un lacónico mensaje (”Cuartel General Santa Engracia: Paz y Capitulación”), pero recibe una respuesta no menos cortante (”Cuartel General Zaragoza: Guerra a cuchillo”).

    Finalmente, la explosión de un depósito de municiones español permite a los franceses alcanzar el Coso por la calle de Santa Engracia, provocando el pánico entre los defensores, que abandonan masivamente la lucha. El propio Palafox deja la ciudad, dándola por perdida, contribuyendo a aumentar aún más la desbandada. La infantería francesa avanza ordenada y cautelosamente por el Coso en dirección al Mercado, San Gil y la Magdalena cuando se producen varios hechos clave:

En el Puente de Piedra, el teniente de Caballería Luciano Tornos frena la huida plantándose con un cañón ligero con el que amenaza a los que huyen, consiguiendo que vuelvan a la ciudad

En la Magdalena, la vanguardia francesa es atacada a pecho descubierto por un grupo de monjes, que la frena y causa algunas bajas.

La columna que se dirigía al Puente de Piedra entra por la Puerta Cinegia (actual calle Mártires) en lugar de por San Gil (calle D. Jaime), siendo detenidos en las callejas del Tubo.

La columna dirigida al Mercado comienza a saquear algunas casas y es detenida por los habitantes, que combaten casa por casa.

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    Se reinicia en ese momento la lucha generalizada y los invasores deben retroceder a la zona de San Francisco (Plaza de España) mientras paisanos españoles se infiltran en la retaguardia enemiga por los tejados, llevando el combate cuerpo a cuerpo a zonas ya ocupadas y a las puertas de la ciudad. Al final del día, los franceses tienen 462 muertos y 1.505 heridos (un 15% del total de sus fuerzas), habiendo conseguido introducir una estrecha cuña en el centro del recinto, pero encontrándose completamente rodeados por los defensores.

    Los días siguientes, la situación continúa estabilizada, con escasos avances, pues los franceses tenían que ocupar las habitaciones una por una, a través de agujeros abiertos en paredes y techos. La lucha es agotadora, en medio de un calor agobiante, y desanima a los franceses, no acostumbrados a este tipo de combate. Finalmente, el 14 de agosto se produce la rápida marcha de los ocupantes, tras hacer estallar una gran mina en Santa Engracia e incendiar el convento de San Francisco, abandonando numerosos víveres, municiones e incluso armamento pesado. Verdier se dirige a Tudela para asegurar el flanco izquierdo del repliegue general francés hacia el Norte, como consecuencia de la derrota de Bailén y el desembarco de Wellington en Portugal”